El objetivo de este artículo es dar respuesta a esta pregunta que me ha invitado a reflexionar.


Gracias a la maternidad se despertó en mí, por un lado, un enamoramiento y pasión por la infancia en general (además de por mi hijo, ¡por supuesto!), así como un interés especial por emprender un proyecto propio relacionado con la infancia, ya que por fin sentía que tenía una pasión y un propósito.

“La maternidad como un viaje interior”

Este viaje apasionante se inició hace ya más de 4 años durante los cuales llevo formándome, y sobre todo transformándome, con diferentes y numerosos cursos, libros, talleres, herramientas, buscando en un inicio recursos que me permitieran acompañar a mi hijo, y demás niños de mi vida, de la forma amorosa en que se merecen, y que está resultando sobre todo en un auto acompañamiento y autoconocimiento personal como nunca antes había experimentado. Vamos, que estoy inmersa en todo un viaje de transformación personal, ya que siento que es la clave para poder acompañar más y mejor a los niños de nuestra vida.


En el inicio de este viaje, una de las personas clave que me inspiraron para querer emprender en la maternidad fue Miriam Escacena y su ejemplo de reinvención profesional. Me sentí muy identificada con su historia, y con ella descubrí, por casualidad, esta fascinante herramienta del Baby Signing a través de un reto en Instagram y me enamoré.


Si habéis oído hablar de esta herramienta ya imaginaréis por qué, a mí personalmente, me pareció una ayuda increíble para poder comunicarme de manera temprana y respetuosa con bebés, para mejorar el vínculo afectivo, así como reducir lloros y frustraciones para poder comprenderles mejor y poder satisfacer sus necesidades antes. Tras formarme con Miriam (gran profesional y comunicadora) y con la ayuda de su libro “Comunicación con Bebés” (por cierto, muy completo y práctico, así que, desde aquí, si aún no lo tienes, te lo recomiendo), y tras formarme posteriormente también con ella en Inteligencias Múltiples a través de su curso online, descubrí su programa de emprendimiento en Baby Signing a través de Nimbé Aprendizaje.

No podía creer que tras descubrir por casualidad esta maravillosa herramienta, surgía también la oportunidad de formarme como instructora. Así que me lancé de cabeza y me inscribí, entonces en su tercera edición. Este programa de emprendimiento me enamoró, por un lado, por su propósito y beneficios para los bebés, y, por otro lado, por el acompañamiento y ayuda práctica en la creación de un proyecto propio de la mano de Miriam Escacena e Isis Lugo.

“La Comunicación es Vínculo”

La comunicación, en general, siempre me ha fascinado en todos sus ámbitos, la comunicación verbal (por ello puedo defenderme en 5 idiomas), la comunicación no verbal (todo lo que expresa el cuerpo incluso de manera inconsciente), la comunicación audiovisual, la comunicación no violenta o conectiva (CNV) y, cómo no, la lengua de signos y concretamente la lengua de signos para bebés. La comunicación es vínculo, y la comunicación temprana con bebés que permite el Baby Signing les permite sentirse capaces, contribuir y pertenecer, wow, ¡casi nada! ¿no te parece?


Además, viviendo en una comunidad autónoma bilingüe me pareció la herramienta perfecta porque el signo hace de traductor simultáneo entre ambas lenguas. Así que pensé: “todo lo que pueda contribuir a la comunicación, ¡bienvenido sea!”

De hecho, yo descubrí el Baby Signing relativamente tarde, cuando mi hijo rondaba los 2 años, así que aproveché para introducir el inglés con los signos, ¡así conseguí que pronunciara sus primeras palabras en este idioma!

“Maternidad y Emprendimiento”


Así fue como, una vez certificada como instructora, conseguí lanzarme y organizar e impartir diferentes talleres para dar a conocer esta fabulosa herramienta del Baby Signing entre las familias de mi entorno. Mi misión era (aún es) hacer llegar esta herramienta a tiempo a las familias, es decir, que la puedan utilizar y desarrollar cuando aún son bebés. Para ello conté con la inestimable ayuda y colaboración de escuelas infantiles respetuosas de mi ciudad como Loreka y de increíbles espacios para la infancia como El Saloncito, incluso participé durante la Baby Party que se celebró en diciembre de 2019 en el espacio Guna gracias a las organizadoras del evento: Incitando a Crecer y En Clave de Sol.


Todas estas experiencias me han servido para conocer gente maravillosa, para aprender, para ayudarme a conocerme mejor, para tener más ganas de formarme y seguir creciendo a nivel personal y profesional.

Siento que ha sido el inicio de un largo y apasionante viaje, y gracias a la fuerza y el empujón de Nimbé Aprendizaje conseguí dar este primer paso y tomar acción, tan importante para poder seguir y continuar, pasito a pasito.

Estoy segura de que si no me hubiese sentido tan arropada y acompañada tanto por el equipo de Nimbé, como por las compañeras de promoción, no habría dado ese primer paso tan importante de pasar a la acción con las herramientas mínimas y al mismo tiempo de manera segura.

Ahora, con la crisis sanitaria de la Covid-19, los talleres presenciales que tenía programados este año lógicamente se suspendieron, sin embargo, esta crisis ha dado paso a un periodo de reflexión, a formaciones complementarias que me nutren, y quién sabe, quizás, en un futuro próximo pueda seguir ayudando a las familias de mi entorno desde un lugar diferente. Si llega ese momento, o no, estaré encantada de compartir con todas vosotras todos los aprendizajes.


Si quieres mantenerte informada puedes seguirme en Instagram o en Facebook. Estaré encantada de acompañarte.

Si has resonado con algo te invito a dejar aquí tus reflexiones.

Un abrazo y gracias de corazón💙por estar ahí.

Laura Mendia.


Madre, certificada en Crianza Consciente y Educación Emocional, e Instructora Certificada en Baby Signing (ASL)